(Continuación.....)
Mi príncipe del cuento
Fue una semana de mucho trabajo y de sensaciones intensas.... Y mientras trabajaba atendiendo a quienes lo habían perdido todo en la tragedia.. Yo sentía que había encontrado un verdadero tesoro...
Al parecer el hechizo era de los buenos, era magia pura. Nos buscábamos todo el tiempo entre la multitud. Nos mirábamos desde lejos y sonreír. El era un verdadero príncipe azul de cuento de hadas, caballero como los de antes, romántico, tierno, atento y tremendamente atractivo. De verdad que era así o ¿sería que yo estaba embobada...?
Así pasaron los días, entre miradas cómplices y frases a medio terminar en los pocos minutos libres que el día nos dejaba. Quizás sí no hubiéramos estado en medio de una tragedia las miradas se hubieran vuelto besos, abrazos, caricias… Pero los dos éramos tremendamente idealistas y estábamos ahí para los otros. Eso lo volvía todo más mágico aún, porque sabía que él pensaba y sentía lo mismo que yo, pese a no decir nada…
Una semana vivimos así… Durmiendo mal, comiendo poco, haciendo mil cosas a la vez, olvidándonos que fuera del albergue teníamos una vida totalmente distinta, viviendo y sufriendo la tristeza de otros pero que ya no nos era ajena, en una escena totalmente oscura pero con el alma en fiesta, con el corazón latiendo a mil...
Recuerdo que uno de esos días me tocó turno de en portería y como los demás estaban demasiado cansados, me ofrecí para el segundo turno, saltándome la cena. Hugo al ver que no llegaba al comedor, se vino hasta la portería con una bandeja. Llegó sonriendo, puso la bandeja en una mesita pequeña, me tomó del brazo y me dijo… –señorita, esta noche toca cena para dos…- ¿de que hablamos? La verdad no lo sé…
El día que cerramos el albergue tenia una sensación horrible, el estómago apretado, trataba de respirar pausado pese a que sent ía que se me arrancaba el corazón por la boca. Era el último día de albergue, el último día de vivir encerrados pensando solo en los otros, desde mañana volvía a mi realidad, a mi vida. Pero, ¿que pasaba con Hugo? ¿Que tal si todo había sido sólo un sueño y ahora me tocaba despertar...? Recién en ese momento, me daba cuenta que había estado sumergida en una fantasía y no sabia si quería volver al mundo real.
Lo peor de todo fue que a los voluntarios de Santiago centro los vinieron a buscar mientras yo estaba en el turno de en la
cocina, así que no me pude despedir de Hugo. Deseaba tanto un beso suyo
y ahora no sabía siquiera sí lo volvería a ver. Tenía tantas ganar de llorar, pero llorar frente a personas que habían perdido su casa, su familia, su vida entera, me pareció una falta de respeto, por lo que me mordí mi pena en silencio.
Estaba en la cocina aún, cuando llegó Carola gritando mi nombre y corriendo, venía con una tremenda sonrisa mientras que agitaba algo en su mano. Era una nota: antes de irse, al ver que yo no llegaba a despedirme, Hugo le entregó a mi amiga una nota, que tenía sólo dos palabras...
* Te buscaré…*